En agosto de 1995 cambió por completo el concepto del PC, así como su uso para la mayoría de las personas. No importa si has utilizado Windows 95 o no, su influencia en los sistemas operativos de hoy en día sigue siendo bastante potente – incluso 25 años después de su aparición en el mercado. En 1995 los ordenadores personales estaban …

En agosto de 1995 cambió por completo el concepto del PC, así como su uso para la mayoría de las personas. No importa si has utilizado Windows 95 o no, su influencia en los sistemas operativos de hoy en día sigue siendo bastante potente – incluso 25 años después de su aparición en el mercado.

En 1995 los ordenadores personales estaban relativamente asentados y muchos hogares empezaban a tener uno. Pero faltaba algo importante: un sistema operativo intuitivo y fácil de utilizar, que permitiese usar el ratón como principal herramienta para comunicarse con el ordenador y una interfaz gráfica con la que interactuar.

Había otros Sistemas Operativos controlables con el ratón, pero iban dirigidos a usuarios avanzados, tales como Amiga OS o NeXTSTEP y, por aquella época, estos eran minoritarios. El principal Sistema Operativo con ventanas de la época era el antecesor de Windows 95: Windows 3.1. El primer intento de Microsoft por lograr un sistema operativo mucho más accesible que la compleja línea de comandos de MS-DOS.

Sin embargo, aun siendo una empresa en ese momento minoritaria NeXT Computer (fundada por el fallecido Steve Jobs después de ser forzado a renunciar a Apple), con su innovador sistema operativo, NeXTSTEP, orientado a objetos de funcionamiento y entorno de desarrollo, fue muy influyente en los sistemas desarrollados a posteriori por Microsoft.

Volviendo un poco atrás en el tiempo, hablemos un poco de Windows 3.1. Era en muchos sentidos decepcionante. A grandes rasgos se podía decir que era una interfaz de usuario para controlar simplemente MS-DOS. El viejo sistema de comandos hacía su aparición con frecuencia, cuando algo fallaba. En resumen, parecía en realidad que la interfaz de Windows 3.1 fuese sólo un decorado que ocultaba al complejo sistema que usaban los PCs desde principios de los 80.

Con Windows 95, Microsoft no había creado un sistema operativo del todo redondo. ¿Quién no ha escuchado hablar de los famosos pantallazos azules? Aun así, era lo suficientemente bueno para que millones de ordenadores en todo el mundo ampliasen su funcionalidad. Una de las funcionalidades más utilizada e importante del momento fue la utilización de Internet Explorer para facilitar el acceso a Internet.

Además, fue el primer sistema de 32 bits de la compañía, lo que facilitó mucho la multitarea, aunque no como la conocemos hoy en día, ya que, aunque parezca extraño, durante bastante tiempo los ordenadores no podían ejecutar varios programas al mismo tiempo. Otro hito de gran importancia que se alcanzó fue el soporte a un nuevo tipo de conexión: el puerto USB. Pero, sobre todo, Windows 95 creó los cimientos de un Sistema Operativo que llega hasta hoy en cierto modo.

Con él apareció el menú de inicio (Microsoft intentó eliminarlo sin éxito en Windows 8 y gracias a Dios, no lo consiguió) y la barra de tareas. Pero hay algunos que piensan que se perdió una oportunidad única con Windows 95 de reescribir el código desde cero. Al fin y al cabo, ha existido una corriente de continuidad desde MS-DOS con el actual Windows 10.

El diseño de los iconos también ha evolucionado en estos 25 años. En este caso, Microsoft ha destacado los cambios que ha experimentado la papelera de reciclaje y varias de las aplicaciones incluidas con el SP, de las que mostramos la evolución en las ventanas de las distintas versiones de Windows, así como su gestión en la pantalla hasta llegar a la multitarea.

 

El sistema se ofrecía en 13 disquetes de 3,5 pulgadas. Imaginen lo que suponía instalarlo en ese formato, o en CD ROM – tecnología que comenzaba a cobrar popularidad en la época. Se calcula que se vendieron en torno a un millón de copias en los primeros cuatro días. No está nada mal, teniendo en cuenta que costaba alrededor de los 200 dólares en 1995.

Windows 95 fue reemplazado por Windows 98 y posteriormente por Windows 2.000, este último mucho más preparado para entornos profesionales. La siguiente gran renovación de Windows llegó con XP, una versión que se hizo tan popular, que incluso hoy en día tiene una gran acogida por un gran número de usuarios.

Después llegó el patinazo de Windows Vista. Un sistema operativo prometedor con cierto aire vanguardista y su bautizado interfaz de usuario Aero, pero rechazado por la mayor parte de usuarios porque sólo consiguió ralentizar las cargas en los equipos menos potentes y hacerlo verdaderamente pesado de gestionar. Windows volvió a brillar con la versión 7, que hace unos meses dejó de recibir soporte. Tanto brilló que eclipsó a Windows 8, sistema al que muchos usuarios no quisieron migrar, por considerar que era menos fiable que Windows 7.

Desde la llegada de Windows 10 el sistema ha dejado de cambiar de nombre. Cada varios meses (abril y septiembre normalmente) se recibe una actualización importante (antaño conocida como Service Pack), que amplía sus funciones y seguridad. Sin embargo, la instalación de dichos parches ha sido muy criticada por la cantidad de fallos y problemas que han dado a la hora de actualizarse. Además, su sistema de actualizaciones es bastante molesto ya que puede llegar a reiniciar el dispositivo con tiempos muy cortos, cuando hay usuarios que están corriendo procesos que llevan más tiempo del que el sistema proporciona.

La conclusión que se saca de todo esto, es que está claro que Windows nunca ha sido el mejor sistema operativo para ciertas tareas – por ir acumulando una serie de errores de base en lugar de haber reescrito el código cuando aún estaban a tiempo. Sin embargo, no todo son sombras. Windows se ha establecido como la referencia para la mayoría de los ordenadores de uso doméstico e incluso en ciertos entornos para uso empresarial y desarrollo de aplicaciones.

Es complicado mantener un nivel de reinvención tan alto como el que tiene Microsoft y eso se refleja en ciertas versiones de Windows que no han tenido gran acogida, ya sea por intentar cambiar ciertos estándares y querer parecerse a Apple, o porque no han sabido leer bien las necesidades de sus usuarios. Sea como fuere, Windows es una realidad que llegó para quedarse.


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